Bueno el domingo nos levantamos pronto, queríamos aprovechar para ver todas las exposiciones y sólo estaban abiertas por la mañana. Habíamos quedado a desayunar con Blanca y sus amigas Pilar y Ana que estaban alojadas en nuestro mismo hotel. Después de desayunar nos dirigimos todas juntas a ver las exposiciones. Qué voy a decir de ellas que no se haya dicho ya,...hay reportajes completísimos sobre las exposiciones de Sitges en la bloggosfera.
Como a casi todo el mundo creo que las que más nos gustaron y sorprendieron fueron las de Reiko Kato y sus alumnas, con una forma de trabajar la aplicación muy delicada, como sólo los japoneses saben hacerlo y la de George Siciliano increible por sus trabajos en log cabin miniatura, viéndolo parecía imposible poder coser piezas de tela tan tan pequeñas...
De la exposición "El poder del rojo" tengo que decir que había un poco de todo, cosas que me gustaron y otras no tanto, pero había trabajos muy buenos. Mucha gente se ha quejado de la iluminación y es cierto que en muchos casos era desastrosa.
Este año era el primero que yo acudía al Festival de Sitges y me hacía mucha ilusión, además
Compartimos las exposiciones con Ana de Granada y un ratito también en la comida. Comimos estupendamente en un restaurante italiano, tomamos café y luego ya por la tarde a recoger el equipaje al hotel y viaje de vuelta hacia Logroño. Coincidía que volvíamos en el mismo tren que Blanca, así que pudimos estar un rato más con ella hasta Barcelona donde ya cada una se montó en su vagón.
Llegamos a Logroño sobre la 1 de la mañana, cansadas pero felices del fin de semana tan estupendo que habíamos pasado y ya contando los días que faltan para el próximo año.
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